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Febril
Era un brindis luminoso
de velas asombradas,
esperando el anochecer.
Cuánto asombro escondido
en los ángulos parpadeando
entre la tenue luz.
Danzaba azul el silencio
en tu mirada obstinada,
desceniendo en el estrecho profundo
de mi pecho agitado
en sus dos blancas gaviotas.
Y la noche avanzaba
y avanzaban tus manos
húmedas de pasión.
Se hundía la brisa de abril
escarbando en los acantilados
limitandonos en el febril espacio..
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